
Los interruptores que abren jardines encantados, palancas que accionan el ascensor de cristal, manivelas que llevan a la biblioteca secreta y...palabras que me calan, gestos que me traspasan. Yo tengo tres resortes programados, que accionan la zona fantasía y más:
Susurrarme al oído..mi nombre o un trozo de bolero
Saludarme tocándome la cintura
Decirme un NO con firmeza. (Sé que esto es raro, pero me encanta. Me enamoran los "NO, vamos por donde yo diga, que me pongan en mi sitio con un "no, esto lo hago yo"...)
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Seguramente mi verano ha comenzado como he terminado el curso, una chispa adolescente
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En los puentes de Madisson ELLA se queja de que su marido hace ruido cuando abre la puerta, y llega ÉL y con suavidad cierra la puerta. Un resorte más.
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Las distancias grandes, las charlas a muchos adultitos, las conversaciones asimétricas (aunalumno-unprofe, unprofe-unjefa, adultito-pequeño)...me gestiono bien, lo sé, soy fantástica en este ESTO.
Las distancias muy cortitas, tú y yo solos, un hablan los ojos callan los labios, en los quiero decirte pero no digo...soy un gran desastre, me desdoblo...una Barb imaginaria acaricia una mejilla, mientras la Barb real se queda en un "ceda el paso", como si fuera lo que quisiera hacer eso: nada.
Mi suerte está en que mis resortes bien programados cuando se accionan X veces, la Barb imaginaria se hace tan real que desborda a la imaginaria, superando una vez más la realidad a la ficción.




